La mamografía con medio de contraste, también conocida como mamografía con realce de contraste o CEM, combina la obtención de imágenes mamográficas de la mama con la administración intravenosa de un medio de contraste. Esto permite visualizar no solo las estructuras anatómicas, sino también las zonas con una mayor captación del medio de contraste. Conozca cómo se lleva a cabo el estudio, cómo se puede utilizar Accutron® CT-D Vision para este procedimiento de diagnóstico y descubra casos de uso en la práctica clínica.
La mamografía con contraste es un examen radiológico de la mama que se utiliza para evaluar hallazgos anormales detectados en una mamografía o ecografía convencional. En la mamografía con contraste, la mamografía digital se combina con la administración intravenosa de un medio de contraste que contiene yodo.
Durante el examen se obtienen imágenes de baja y alta energía. Y, a partir de ambos conjuntos de datos, el sistema genera imágenes recombinadas. Las imágenes de baja energía muestran las estructuras anatómicas y morfológicas de la mama, al igual que una mamografía convencional. Dado que el tejido mamario normal se ve casi idéntico en ambas imágenes, pero el yodo es mucho más visible en las imágenes de alta energía, el sistema puede restar una imagen de la otra. El resultado es una imagen en la que prácticamente solo se ve el medio de contraste.
En resumen: La mamografía con contraste proporciona dos tipos de información complementaria: una imagen mamográfica de las estructuras mamarias y una imagen de las zonas de tejido que se realzan debido a la acumulación del medio de contraste.
Dra. Sabine Ohlmeyer, Jefa de Radiología Ginecológica y Diagnóstico Mamográfico del Instituto de Radiología del Hospital Universitario de Erlangen
El Accutron® CT-D Vision de MEDTRON permite una administración continua y precisa del medio de contraste durante la mamografía con contraste. Esto permite lograr un realce uniforme del tejido tumoral mediante el contraste. Además, el inyector permite realizar una inyección posterior de suero fisiológico, lo que facilita el transporte del medio de contraste desde las venas del brazo. De este modo, se reduce el tiempo de permanencia local y minimiza la posible irritación de la pared venosa. Gracias a su diseño inalámbrico y portátil, el sistema de inyección se puede trasladar fácilmente hasta la paciente e integrarse cómodamente en el flujo de trabajo del procedimiento.
La mamografía con medio de contraste tiene una duración aproximada de 15 a 30 minutos. Este tiempo comprende la preparación, la colocación del acceso venoso, la administración del medio de contraste y la posterior obtención de las imágenes mamográficas. La adquisición de imágenes comienza generalmente unos minutos después de la inyección y se efectúa dentro de un intervalo definido de tiempo. La duración exacta puede variar según el protocolo del estudio y los procesos organizativos.
La mamografía con contraste se puede utilizar para diversas cuestiones diagnósticas, por ejemplo, para evaluar observaciones anormales o poco claras, valorar la extensión de un cáncer de mama confirmado y planificar la fase preoperatoria, así como para monitorear la respuesta al tratamiento durante o después de una terapia neoadyuvante. Además, la mamografía con contraste puede ser una opción para un estudio complementario o alternativo en los casos en los que no se posible realizar una resonancia magnética mamaria o si esta no está disponible. La elección del método de estudio adecuado se determina según cada caso clínico.
La administración del medio de contraste en la mamografía contrastada suele durar menos de un minuto. La duración exacta depende de la cantidad de medio de contraste administrado y del flujo establecido. Posteriormente, la adquisición de imágenes comienza dentro de un intervalo de tiempo especificado por el protocolo.
En la mamografía con contraste, se administra por vía intravenosa un medio de contraste radiológico que contiene yodo. Se trata del mismo grupo básico de medios de contraste que se utilizan en otros exámenes radiológicos, como la tomografía computarizada (TC). Antes de realizar el estudio se verifican las posibles contraindicaciones y los factores de riesgo individuales, como las alergias, según los estándares médicos vigentes.
Por lo general, la mamografía con contraste no es considerablemente más dolorosa que la mamografía convencional. En ambas técnicas diagnósticas, la mama se comprime brevemente, lo que puede generar una sensación de presión o molestia. En la mamografía con contraste, se suma la colocación de una vía intravenosa para el acceso venoso y la administración del medio de contraste, lo que puede hacer que aparezca una sensación de calor o sabor metálico de forma temporal.
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